Composiciones

Navegando en un cielo amarillo by Facundo Maidana on Grooveshark

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Biografía

                                 Oriundo de la ciudad de Corrientes, inicia sus incursiones en la música a la edad de 6 años, cuando realiza sus primeras interpretaciones en el piano con la asistencia de su madre.
                       
                                 En 1998 se inscribe en el Instituto Superior de Música “Profesor de Biassi”,  allí emprende su formación académica teniendo como Maestros a Walter Lezcano (Piano), Alejandro Bendersky (Práctica coral), entre otros. Paralelamente toma cases particulares de piano en la ciudad de Resistencia (Chaco), al mismo tiempo se inicia en la ejecución de órganos de tubos, en la parroquia de San Juan Bautista con el Pbro. Veneciano Alceste Mión, allí aprende el arte de la afinación de pianos y órganos, también asiste a clases teóricas de interpretación, a cargo del Organista e Ingeniero Armando Riciardi (Iglesia de La Merced, Ciudad de Corrientes).

                                  En el año 2000 ingresa al Conservatorio de la Ciudad de Buenos Aires para profundizar sus conocimientos Organísticos sobre la obra de Johann Sebastian Bach allí son sus profesores el Maestro Organista Luis Caparra, María Teresa Criscuolo y Emma Knoch.

                                  En el transcurso de los años 2004 a 2005, busca ampliar más las vertientes de las que se nutre. Se dispone a tomar clases particulares de fuga y contrapunto, a cargo de bandoneonista Rodolfo Daluisio en el Conservatorio de Morón. Recibe clases de Apreciación Musical con el Maestro Miguel Ángel Gilardi, y de manera particular, realiza prácticas y perfeccionamiento en la interpretación organística bajo la tutela del Organista e Ingeniero Juan Weinhold (Alemania), en la Iglesia de La Inmaculada Concepción (Capital Federal).
                                   Hasta que finalmente se inscribe en el conservatorio “Julián Aguirre” para formarse en composición, mientras continúa con las prácticas de piano; crea sus primeras composiciones para piano y conjuntos instrumentales. Es en contacto con esta experiencia, y alentado por sus docentes, quienes contemplan en él un espíritu inquisidor y gran sensibilidad, que orienta su búsqueda hacia la Dirección Orquestal, medio en que hallará el  modo más acabado para su expresión artística y que en poco tiempo se volverá el causal de todos sus esmeros en la música.

                                   En 2006 ingresa a la Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Bellas Artes donde actualmente cursa el último año de la carrera de Licenciatura en Música con Orientación en Dirección Orquestal, allí dirigió en las prácticas de Orquesta el “Ensamble Mariano Drago”, aplicando los conocimientos teóricos y técnicas de dirección aprendidos de los Maestros Mariano Etkin, Sergio Siminovich, Santiago Santero, Andrea Proia, Gaspar Scabuzzo, Marcelo Zurlo y Silvia Malbrán, entre otros, quienes supieron captar sus inquietudes y conducirlo en su formación profesional y en el desarrollo del oficio. Pese a ello, por otra parte, decide complementar su preparación musical estudiando de forma particular el fraseo, improvisación, interpretación y continuo en la Música Antigua con la Mtra. Tatiana Babut Du Marés (Bélgica).

                                    JORDI MORA GRISO (Cataluña), alumno de  Maestro Sergiu Celibidache, quien ha colaborado estrechamente en el Proyecto del “Sistema de Orquestas Escuela” en Venezuela junto con su amigo el Maestro José Antonio Abreu entre los años 1985 y 1995, es su maestro y mayor referente desde el año 2006. Con él aprende los conceptos filosóficos de la fenomenología aplicada a la música.
                     
                                    Desde el año 2008 intentando profundizar los conceptos filosóficos relacionados con la fenomenología recurre a los textos de Edmund Husserl, los cuales desarrollará en la práctica musical y lo instarán a elaborar un trabajo de investigación acerca de la Técnica en la Dirección Orquestal en relación al fraseo, tomando como eje central la Técnica de Sergiu Celibidache, experimentando, la reducción del gesto a la mínima información “gesto-sonido”.

                                    En el corriente año fue Asistente de Dirección del Maestro Ricardo Sidelnik en la Orquesta Sinfónica de la Universidad del Salvador (Buenos Aires), con la que puso en práctica los criterios “gesto – sonido” (aquellos que venía investigando en el marco teórico),  trabajando en el armado de la Séptima Sinfonía de Anton Bruckner y el Stabat Mater de Karl Jenkins.

                                    En 2006 dirige la Orquesta Sinfónica Juvenil del Instituto Superior de Música “Carmelo Orlando de Biassi” en la ciudad de Corrientes, estrenando como compositor la “Suite N°  1” para Orquesta y Solistas. Por otra parte también dirigió el grupo “Camerata Allegro” en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Wilde, Provincia de Buenos Aires, siendo estas sus primeras prácticas profesionales fuera del ámbito Universitario.

                                    Desde el año 2008, dedica parte de su actividad a la docencia, dando clases y conferencias sobre el fraseo como única manera de trascender el tiempo.

                                    Entre las actividades extracurriculares, también podrían citarse su participación como continuista y acompañante invitado de diversos grupos corales y orquestales.  
                          
                                    En mayo del 2012 fue aprobado su proyecto de investigación para el programa “Voluntariado Universitario” (Ministerio de Educación de la Presidencia de la Nación), el mismo contó con la tutela de la Licenciada Andrea María Proia Figueredo, docente de la Universidad de La Plata. En él se analizó la necesidad de cuestionar las problemáticas de la comunidad ocasionadas por la marginalidad y encontrar un vehículo superador a sus efectos por medio del arte.

                                    Dicho proyecto, concluyó con la fundación de la Orquesta Estable de la ciudad de Claypole, siendo un éste un hecho de enorme relevancia para él, por significar un aporte cultural a la cuidad en que vive.

martes, 29 de septiembre de 2009

Trabajo de investigación

Trabajo de investigación
Investigación de la técnica en la dirección orquestal en el fraseo y el devenir musical

Por Facundo Maidana


En la actualidad estoy investigando y desarrollando a fondo con respecto a la Técnica de la Dirección Orquestal en el freseo y devenir musical, desde un enfoque físico y filosófico tomando como guías la critica, la comprencion ,la aceptación, la incorporación, la ejecución (sonora) y el rechazo de los diversos tratados de técnicas de dirección orquestal que circulan en la actualidad, las diversas escuelas; pero con un especial énfasis en las escuelas de Hans Swarowsky y Sergiu Celibidache.
No pretendo resolver la vida de un músico que desee ser director, lo que intento es generar dudas a mis pares colegas directores, generar soluciones espontaneas a la hora de resolver cuestiones musicales sin caer en el "amiguismo", intento demostrar como se debe analizar la técnica de un director de orquesta en el devenir musical mas allá de los hechos concretos e informativos.
Utilizando este trabajo como un quehacer empírico frente a los diversos grupos instrumentales, grupos vocales que se me dieron y dan en la oportunidad de trabajarlos sobre el transcurso de estos últimos seis años como un modo de ordenar lo sabido, lo puesto en movimiento.
La enseñanza de dichas tecnicas a alumnos que he tenido el agrado de demotrar de manera particular me ha servido para esclarecer y poner en tela de juicio muchos saberes adquiridos en estos ultimos tiempos, saberes que sin saber uno mismo los adquiere sin preguntarse del porque se llega a dichos saberes “ecolasticos”.
Mi inquietud nace por la necesidad de comprender el porque la existencia de tantas tecnicas si fisicamente todas nacieron de una, esto sin contar las abilidades particulares que poseen cada orquesta.
En la dirección musical existen dos timpos de directores, los directores que dirigen y los directores que informan, estos segundos son lo que quedan en el mismo plano toda su vida, informando lo que sucederá temporalmente, personas sin convicciones musicales que solo se basan en su "ideal" de perfección, su “ideal” preestablecido prebio al manifiesto del sonido como fenomeno acustico; que logran efectismos muy llamativos pero que nada tienen que ver con la música, la busqueda de la mayor cantidad de aplausos explocivos, fríos aplausos causados por personas que lamentablemente no saben saben música, pero tienen una cosa en comun con todos que da la sensacion de satifaccion, mas alla del aplauso. Estos “directores informativos”, personas intelectuales que nunca pueden romper ni superar las cadenas de sus propios intelectos, utilizan el intelecto para abrumar y sorprender con la basta informacion que recopilan logrando asi la obediencia de la orquesta; dicho esto quiero adjuntar que en el trabajo que intento explayarme también tiene un apartado que tiene mucho que ver con la dirección orquestal, es la investigación de las diversas maneras en que actúa la conciencia humana en relación a la memoria.
En estos tiempos el director de orquesta debe conocer una infinidad de repertorios para poder exponerlos al publico y lograr un rubro bien pago, llegando a tal punto del mecanicismo en el nacimiento del estudio de una obra, es imposible sentirse uno con la obra cuando el tiempo es literalmente corto, ¿como lograr ser uno con la obra?, ¿como hacer mía la obra?, ¿que me condiciona estas posibilidades sin tener en cuenta el tiempo?, ¿como debo afrontar una obra?, ¿que debo escuchar?,¿como memorizar una obra orquestal "Artísticamente" propia sin caer el las influencias de la exuberante información que nos rodea?, ¿que es y no es lo que se debe estudiar?, ¿mi mente debe dominar todas las nota de cada un de los instrumento, cada armonía?, la memoria y el estudio son fundamentales en la fecundidad de la obra en mi conciencia, depende de este proceso la madurez, seriedad y firmeza de la posesión de la obra, ni siquiera de la música porque ya que se no es imposible dominar tanto, no nos pertenece.
El trabajo del director es generar las condiciones fundamentales, basicas y fisicas para que la musica tenga un lugar en el espacio, no en el tiempo - porque desde el momento en que nos proponemos vivenciar el acto musical nos despojamos del tiempo del reloj por completo, el tiempo deja de existir para trascender mas alla del tiempo mismo.
Los directores actuales tienen una gran obsecion por el dominio completo del texto, es una manera de lograr trascenderse a si mismos pero lo unico que logran es intelectualizar aun mas la musica, asombrando a los musicos con su gran intelecto, con esto queiro decir que el texto es un elemento privatizante a la hora de relacionar lo que el oido escucha, el texto es un medio, no un fin, no hay que relacionar lo que la vista acomoda visualmente en el texto. La conciencia no puede ver ordenamientos visuales y escuchar al mismo tiempo algo irreal para la vista, la vista simempre odrenara, privará, siempre sera que lo que ve se escuchará quedando demostrado que hacer el camino inverso sera lo que en verdad se escucha, no lo que se ve.
Uno mismo tiene que lograr la trascendencia en el proceso de estudio, pero quien nos enseña a estudiar la dirección orquestal si el fenómeno fisicamente no existe, podemos lograr un mínimo acercamiento con lo llamado "oído interno" pero claro, esto causa un cierto desespero e intrigas al no poder dominar completamente el sonido de la orquesta, si tener una idea de lo que la orquesta pueda llegar a interpretar mal o los "colores orquestales"; algo es verdad, tenemos una conciencia que ordena informaciones acústicas-sonoras y una conciencia que decodifica el texto, una conciencia que capta un camino único por sobre todos los caminos es tomado como una única verdad, esto es llamado la intersubjetividad, es un método que se logra olvidando lo sabido lo intelectual, lo cultural, olvidando el saber adquirido propio del ser; asi, de esta manera se llega al estado puro de conciencia.
Otro punto importante a destacar es la tendencia natural del grupo, a la resolución rápida concreta de un movimiento; es un dejarse llevar por un movimiento ejercido por un cuerpo físico, por una energía cinetica que no se llega a dominar con precisión por la desatención del contexto implícito, se auto relaciona con el exceso o la falta de energía de un movimiento oscilatorio rápido o lento.
Este trabajo no es una Tesis ni nada que se le parezca, es una manera de ordenar ideas, mero entusiasmo personal basado en la duda, o desde la postura de algunas de las ramas de la filosofía, logrando ordenar lo vivido hasta ahora con la puesta en prueba de dichas técnicas y metodos.
En el día de hoy hay un sinfín de profesores de dirección musical que a partir de "mañas" crean nuevas técnicas de dirección musical llamadas "modernas", estas técnicas son coloraturas, moños y pantomimas de una técnica "verdadera" que se ve subyugada por las artimañas que se dan dichos "músicos" a la hora de grabar publicidades, etc., ser llamados "maestros" por mero hecho auto glorificar sus ignorancias, o para producir efímeros productos fuera de lo que en este Arte se denomina música.
Este trabajo a la vez me conlleva a la duda de su publicación dado que no hay mas verdad que la música misma; una técnica verdadera debe estar al servicio de la música, no lo contrario, debe ser verdadera a las múltiples personalidades de un gran grupo como puede ser una orquesta completa, ni hablar si se le suma una gran masa coral, la verdad puede llevar a la ignorancia total ocultándonos a lo que no se puede ver, la verdad es para la física, esta ciencia "ley" que unifica al universo, esta verdad física que nos lleva a realizar un movimiento por medio de la energía y la absorción de energía; no intento que este trabajo quede en la teoria pura, intento ordenar la informacion y utilizarla todos los dias para replantearmelo, utilizarla para luego saber lo que no tengo que utilizar.
Desde este horizonte intento manifestar esa verdad oculta a la que nadie intenta indagar, ya que se piensa que esta dado por hecho el mismo proceso gesticular, sabido por erencia socio cultural natural, un común a todos, o algo como una "ideología" que al llegar a ella no nos preguntemos, ¿porque?.
El director debe ser ante todo un buen músico y dominar algún elemento sonoro-físico; el director no debe imponer una "idea" propia, prefija ya que esto negaria por completo las posibilidades de escuchar las relaciones que son causadas por la conciencia, no la de un músico que utiliza su intelecto para ordenar los fenómenos que por alguna razón u otra se ven ignorado facilmente por el quehacer musical de cada individuo en la orquesta, es dificil que el que produce el sonido se relacione en una unidad con el resto del grupo cuando su conciencia debe resolver la ejecucion y comprencion misma de su interpretacion, es decir que el Maestro debe ordenar la multiplicidad de intenciones musicales de cada sujeto.

domingo, 8 de marzo de 2009

ENSAYO FILOSÓFICO SOBRE EL FRASEO

Cuáles son los parámetros que influyen en nuestro mundo afectivo, y estructurarlos para afectar en el otro.

Facundo Maidana[1]

Contenido

INTRODUCCIÓN

Tiempo
¿Cómo interpretar?, ¿Qué se interpreta?, Qué es interpretar?
FRASEO
La percepción:
Primera actitud de atención
Segunda actitud de atención
Tercera actitud de atención
Los términos perceptuales
Procesos de mi percepción como fuente receptora
La atención:
La desatención:
Procesos de mi percepción como fuente emisora
La tensión:
La relajación:
¿Se puede generar tensión por desatención o relajación por tensión?
Conclusión

“La verdadera filosofía consiste en aprender a ver el mundo de nuevo, y en este sentido narrar una historia puede significar el mundo con tanta “profundidad” como para un tratado de filosofía. Nuestra suerte está en nuestras manos, nos volvemos responsables de nuestra historia mediante la reflexión, pero también por una decisión en la que comprometemos nuestra vida, en ambos casos se trata de un acto violento que se verifica ejercitándose”…”Por vez primera la meditación del filosofo es tan consciente que no trata por adelantado de hacer que se cumplan en el mundo sus propios resultados. El filósofo intenta pensar el mundo, al otro y a sí mismo, y concebir sus relaciones. Pero el Yo mediante, el “espectador” imparcial no alcanza una racionalidad ya dada, sino que “la establecen”, y la establecen mediante una iniciativa que no tiene garantía en el ser, cuyo derecho reposa completamente en el poder efectivo que nos otorga para asumir nuestra historia. El mundo fenomenológico no es la explicitación de un ser previo, sino la fundación del ser, la filosofía no es el reflejo de una verdad previa, sino, como el arte, la realización de una verdad”.
Maurice Merleau-Ponty
 INTRODUCCIÓN
Tiempo
¿Cómo interpretar?, ¿Qué se interpreta?, Qué es interpretar?
FRASEO
Tercera actitud de atención
Los términos perceptuales
Procesos de mi percepción como fuente receptora
Procesos de mi percepción como fuente emisora
¿Se puede generar tensión por desatención o relajación por tensión?
Conclusión



Para introducirnos en los parámetros del fraseo en el discurso musical en el tiempo comenzaré este ensayo hablando de lo que comprendo por tiempo cronométrico.
Un invento del ser humano para organizar las concordancias de varias voluntades atemporales. El tiempo,  creado para establecer un orden común a un todo para estandarizar convenios de acuerdos entre las personas. En la naturaleza humana, no hay nada que pueda ser medido por un invento externo a dicha naturaleza, la intuición, nos pide superar esta limitación impuesta por la cultura, muchas veces a cualquier costo.
El ser humano en su vivencia con lo atemporal descubre un camino único a un estado de conciencia superior, conociendo así lugares ocultos en sí mismo. En nuestro mundo hay muchas maneras para llegar a la superación personal de los pensamientos, al fin del camino descubrimos que no hay pensamiento que describan la vivencia atemporal de la limitación del tiempo. Con el lenguaje es imposible e inútil describir lo que la sensibilidad de una obra artística causa, describir la música, o una escultura, es imposible si no se la vive. En esta vivencia intersubjetivadescubrimos que hay un patrón ubicable en cada persona, sino, ¿porque no hay alguien que objecione la genialidad de un compositor sobre una gran obra sinfónica cualquiera sea?, hay un sitio en donde todos nos encontramos en la misma situación, así seamos personas distintas. Dicho lugar solo se llega teniendo “herramientas” previas para crear por medio de una obra artística, los genios dominaban estas “herramientas” como los más grandes Maestros del arte. Si no hay nada escrito sobre esto al respecto es por lo desconocido del tema siendo considerado una virtud del alma, con la cual se nace, una intuición superior. Si cada intuición fuese distinta en su inspiración, las metas de dichos autores serian distintas, y algo en común pareciera que tienen. A pesar de haber transcurrido más de cien años siguen asombrando, ¿Por qué?. También no hay nada escrito sobre este ámbito debido a que al fin y al cabo no hay nada que pueda ser catalogado en un escrito para evitar el último paso de valoración y asombro, la vivencia total. No hay texto que describa una vivencia subjetiva, pero creo que hay una manera de describir los patrones intersubjetivos que las personas manifiestan, algo común a todas las subjetividades. Pues bien, para asomarnos a dicho mundo intentaré explicar paso a paso los procesos que componen este mundo afectivo para poder afectar como sujetos sobe un objeto, afectar la otredad, al ser humano, a nosotros. Como actuar mediante la aplicación de parámetros estructurados en la naturaleza de los fenómenos que se nos presentan en nuestra conciencia.
Consideraciones a tener en cuenta. Antes de comenzar, hablaré de lo que muchas veces pienso voces adentro sobre el mundo en el que me muevo, reflexiono intentando buscar soluciones a los problemas que veo en mi alrededor, cuestionando todo lo que se me presenta como “real”.
Vivimos en un mundo donde el tiempo mal llamado “tirano” (categorización de una mala personalidad) roba nuestras virtudes por la necesidad de estar exentos de problemas, la necesidad de ganar tiempo para tener tiempo libre perderlo haciendo muchas veces, nada.
La concepción capitalista esta colonizada en nuestra subjetividad, considerándola como algo propio y aceptado por nuestro juicio, sin haberlo puesto en duda, es la colonización de la subjetividad por las grandes corporaciones mediáticas.
Es curioso pensar que uno pretende hacer las cosas lo más rápidamente posible para luego tener tiempo para perderlo con cosas que en nuestra naturaleza no son importantes, confundimos relajación con atención a objetos insignificantes que “roban” inconscientemente nuestro tiempo vivencial. Hay una sistematización externa de lo igual que nos impide buscar en su profundidad un impacto que nos atraiga por un tiempo determinado. ¿Porque algo nuevo llama tanto la atención y lo igual aburre?, por dicha razón, la conciencia humana necesita enriquecerse después de un tiempo de asimilación de lo que el mensaje dice, si el mensaje es igual, si no posee contrastes la conciencia automáticamente involuntaria deja de tomarlo con los sentidos. Este es un nivel más primitivo de cómo se compone la relación de objeto y sujeto para superar el tiempo.
Cuando me refiero a superar el tiempo quiero decir que en unos momentos olvidamos la medición cronológica de los momentos vívidos.
El tiempo “tirano” da y quita nuestra energía física y psicológica, esta energía es nuestra capacidad pensante, cuanto menos pensamos menos problemas tenemos, seria rico aceptar que cuando se piensa no se problematiza la existencia de situaciones desagradables que nos son intrínsecas del ser humano.
Pensar es aplicar conocimiento acumulado por experiencias del pasado para resolver una disyuntiva en el presente.
………………………………………………………………………………………………...
En un mundo donde nos vemos rodeado de información, carteles, propaganda y ruidos, nuestro mundo afectivo se ve colonizado y contaminado por esta gran cantidad de impactos que nos llega en forma de datos que debemos, constantemente, decodificar para poder comprender e interpretar, nos lleva a un nivel de cansancio arduo, monótono y rutinario, golpes perceptuales van dormitando nuestros sentidos por el solo hecho, de que algo conocido que se repite en el tiempo, deja de interesarnos.
La naturaleza humana transcurre en el tiempo, y cada tiempo interno es distinto en su proceso personal, esta es la única llave para valorar la paz que buscamos, como la soledad y el silencio, pensando que está allí afuera esperándonos para ser tomado o encontrado, cuando en realidad esta paz está dentro de nuestro ser más profundo, pero muy opacado por este cansancio de constante decodificación simbólica, confundiendo a nuestra voluntad, siendo así que nunca llegamos a una paz que nos satisfaga. No hay objetos que remplacen lo que creemos falta en nuestro interior, lo material no completa al espíritu, esta confusión psicológica es infundida por el mundo rebosante de flashes de colores, letras, gráficos y símbolos que nos hacen desinteresados al contexto haciéndonos resaltar nuestras caras más indiferentes hacia lo externo, en tal caso, es un mundo que exalta la belleza del mundo ególatra.
Hay momentos en los que nos sentimos tan atraídos por un suceso que sin darnos cuenta hemos superado nuestro propio límite psicológico, a pequeña escala el espacio y tiempo son trascendidos, como en una grata conversación con una persona alegre que queremos, nos sentimos tan bien, que todo lo hablado es interesante y rico; en el momento en que miramos el reloj no podemos creer que haya pasado cierta cantidad de tiempo, y por un momento olvidamos la tarea que estábamos realizando anteriormente, para nuestro ser, fue muy poco el tiempo, se pierde la relación entre tiempo cronológico, del reloj y el tiempo natural del ser y el espíritu, este es un pequeño ejemplo de trascendencia del tiempo. Muchos objetos extraños dañinos para nuestra salud son muchas veces tomados como vías para llegar a tal fin pero estos vicios tarde o temprano deterioran lo único que poseemos en este contexto terrenal, nuestros cuerpos.
De manera contraria cuando una persona se encuentra en una situación desagradable, siente que el tiempo no transcurre mas, que el segundero se mueve muy lentamente, que perdemos tiempo, aburridos. Necesitamos constantemente alimentar nuestra necesidad inacabable de evolución y cambio impredecible, creativo.
Estos son pequeños indicios de que el fraseo no solo está en la música, en la poesía, sino que cotidianamente la vivenciamos, la sentimos y buscamos porque gracias a esta necesidad de trascender, el hombre ha llegado a grandes inventos, creaciones y obras maestras, de arquitecturas apoteósicas, de pinturas, composiciones musicales, esculturas, siendo así que jamás llegamos a terminar nuestra mejor obra, la vida comienza y termina, pero, si trascendemos a la obra misma como obra Maestra nos continuará en el futuro, en las sociedades, en las culturas, en los países y por sobre todo en el tiempo. Esta necesidad humana es intrínseca en su naturaleza temporal como discurso de vida en un contexto social. Así que la única manera de trascender todo tiempo medible en vida es por medio del amor, dar sin recibir, despojarse de toda construcción del ego que aísla nuestra percepción individualista que nada tiene que ver con el ser consciente y libre, que nada tiene que ver con amarse a uno mismo, así las pasiones se liberan creativamente hacia un objeto físico convirtiéndolo y modificándolo directamente en una obra Maestra.




El tiempo no existe en las cosas, sino en las relaciones con las cosas; no es una suma de “ahoras” puntuales. Los instantes no pueden articularse para formar el tiempo, sino a través de ese ser ambiguo llamado “subjetividad”, no pueden devenir co-presentes más que desde cierto punto de vista y para una intención.  La esencia de las cosas y del mundo es su apertura, es decir, nos remiten más allá de sus manifestaciones determinadas.

El tiempo supone, un punto de vista sobre el tiempo. No es, pues, una corriente, una sustancia que fluye. Pensamos el tiempo antes que sus partes; las relaciones temporales posibilitan los acontecimientos en el tiempo. Este no es un dato de la consciencia, sino que es ella la que constituye el tiempo. Por la idealidad del tiempo, deja la conciencia de estar prisionera en el presente. Es esencial al tiempo el que nunca esté completamente constituido.

El tiempo constituido, la serie de las relaciones posibles según el antes y el después, no es el tiempo, es su registro final, es el resultado de su paso, que el pensamiento objetivo siempre presupone y no consigue captar. Es espacio, ya que sus momentos coexisten ante el pensamiento, es presente porque la consciencia es contemporánea de todos los tiempos. Es un medio distinto de mí e inmóvil, el tiempo propio de un sujeto desencarnado. El sentimiento de la experiencia de esta temporalidad no culmina en una síntesis de identificación, sino en una síntesis de transición, es decir, en la manera de vivir los acontecimientos tal y como surgen el uno del otro, teniendo en cuenta que cada uno sólo es un aspecto de la totalidad. El origen del tiempo no debe buscarse en una síntesis eterna, en una capacidad absoluta de salir de esta vida y contemplarla como una película. No hay lugar para reunir los momentos exteriores en la unidad de la subjetividad: puesto que no soy espectador de mi vida, no tengo que pensar su unidad, sino desplegar la totalidad de mi ser exteriorizándome; la cohesión de una vida viene dada por la  intersubjetividad externa al sujeto que atiende; el paso del presente a otro presente no lo pienso, lo efectúo. Esto es el tiempo. No se trata de un objeto de nuestro saber, sino de una dimensión de nuestro ser. Mi campo de presencia es la experiencia originaria en la que el tiempo y sus dimensiones se me aparecen sin distancia interpuesta. En él, vemos el futuro deslizándose en el presente y el pasado.

El presente no está pro-puesto, no paso por una serie de “ahoras”, el tiempo no es lineal ni unidireccional, como si cuya imagen conservaría y que, empalmadas formarían una línea. En cada momento, el momento precedente se modifica. Como dice el filósofo Marleau – Ponty “El tiempo no es una línea, sino una red de intencionalidades”. En la experiencia primordial que tenemos del tiempo, éste no es para nosotros un sistema de puntos fijos a través de los cuales pasamos, sino un medio movedizo que se aleja de nosotros, como el árbol desde la ventanilla del tren. Sin embargo, no creemos en serio que el árbol se mueva. La percepción se presenta como indivisión espacio-temporal, porque “percepción” es la forma de dirigirse al mundo de un sujeto esencialmente comprometido. Ser y pasar son sinónimos. Al devenir pasado, el acontecimiento no deja de ser. El origen del tiempo objetivo se halla en la recuperación del pasado y del futuro en el presente, en el paso mismo del tiempo.
Pasado y futuro sólo aparecen cuando una subjetividad rompe la plenitud del ser en sí e introduce el no-ser en su perspectiva. Las cosas sólo son pasadas o futuras en relación a un sujeto; no existe un pasado, presente o futuro en sí. Se dice que hay un tiempo, como se dice que hay un chorro de agua: el agua cambia y el chorro de agua permanece. Esto ocurre porque la forma se conserva; el permanecer del tiempo es su forma. La temporalidad originaria es el poder que une los acontecimientos, alejándolos uno de otro. La  subjetividad última, la consciencia última no es temporal porque si la consciencia del tiempo estuviese hecha de estados de consciencia sucesivos, sería necesaria una nueva conciencia para tomar conciencia de esta sucesión y así indefinidamente.

Lo único que en el tiempo no pasa es el paso del tiempo. El tiempo siempre se está recomenzando. Hay tiempo para mí porque estoy situado en él, porque tengo un presente. El presente es privilegiado porque es la zona en la que el ser y la conciencia coinciden. Hace un momento decíamos que hay una conciencia última. Esta captaría su propio ser y su propia conciencia. Dicha conciencia del presente. Aquí la conciencia de existir se confunde con la existencia, con el ser-en-el-mundo. Puesto que el Otro está presente en el mundo, en una realidad en la que yo también estoy presente, el Otro desarrolla una temporalización que no es la mía. Dos temporalidades no se excluyen; pueden entrelazarse proyectándose en el presente. Del mismo modo que mi presente abre hacia el pasado y hacia el futuro, también puede abrir a unas temporalidades, que yo no vivo, y tener un horizonte social, de modo que el mundo individual se amplíe en la historia colectiva. El presente preobjetivo, vivido, es mi corporeidad, nuestra sociabilidad, la preexistencia del mundo   y, al mismo tiempo, el fundamento de nuestra libertad.

Los hombres no somos los autores del tiempo; nosotros no decidimos nacer, pero, una vez en el mundo, el tiempo transcurre a través de mí. Este aparecer del tiempo no es simplemente soportado por mí. No somos receptores pasivos del tiempo, sino que es un investir, un ser en situación, ante el cual no existimos, que perpetuamente recomenzamos y que es constitutivo de nosotros mismos. Adquirimos la espontaneidad, el tiempo y la subjetividad de una vez por todas. Nuestro centro es el presente, de aquí parten nuestras decisiones, y nosotros somos el surgir del tiempo.
El mundo es inseparable del sujeto, pero de un sujeto que es proyecto del mundo. El sujeto es ser-del-mundo y el mundo es “subjetivo”, puesto que sus relaciones son establecidas por el movimiento trascendente del sujeto. Esto es la intersubjetividad.
Gracias al tiempo pensamos el ser.


Interpretar es declarar el sentido de algo, y principalmente el de un texto. Pues para la música finalmente no necesitamos explicar nada. La interpretación es un parámetro de la lectura musical teniendo herramientas previas para discriminarlas.
Interpretes somos cuando traducimos el texto, no cuando hacemos música. Interpretar seria leer en voz alta y comprendemos semánticamente, interpretar es traducir el texto a sonido para luego comprender semánticamente la música.
Los niveles de un músico son: ser interprete (de un texto), luego medio para – (medio físico para generar el sonido), luego condicionante (eliminación de factores externos a la música, o acústicos, reducción fenomenológica), apropiación (sentirse uno con la obra, hacerla propia) y finalmente esclavo de ella (solo disfrutar).
Digamos que el interprete finalmente al momento de vivenciar la música debe ser un condicionante, un condicionador de lo que no tiene que ser a su alrededor ni él mismo, él debe ser un predisponibilizador de atenciones nulas de pensamientos o posibilidades de ello; debe ser un ayudante de la música y convertirse en un cómplice de ella. El músico debe cambiar su postura personal para con la música.
Interpretar también se asemeja al que crea el sonido o sonidos pero no hace música, la música la hace el que escucha, si sonidos organizados son música mal vamos. Antes que nada el interprete debe tener la humildad de querer hacer música con sus sonidos, el ego como factor externo a la música no hace más que deformarla y crear relaciones falsas que son muy fáciles de aplaudir. El músico debe tener la predisposición de atenerse a la música no más allá de ella, no hay que querer dominarla agregándole sentidos (adornos, matices, cambios, contrastes), si es una obra maestra ella nos dominará, y nos asombrará a nosotros, hay que tener la posibilidad de asombro musical, NO técnico sino nos quedaríamos al mismo nivel que el del compositor, la concepción técnica como modo de asombro, como modo de destreza físico corporal e intelectual, casi atlético vencedor de todo impedimento físico; - la música no necesita nada de esto para ser música. Sera difícil tocar Bach pero es muy claro lo que su obra busca. No es el atletismo técnico para asombrar, sino las relaciones interválicas, armónicas y rítmicas.
La palabra intérprete está mal utilizada en la actualidad cuando lo que necesitamos hacer es lo contrario, dejar que nos interprete, no imponer absolutamente nada. Crear las predisposiciones para que ella se comprenda en nosotros, en nuestras conciencias.
Pues es necesario tener mucha vivencia musical pero además se necesitan herramientas para poder discriminar lo que hace a una obra Maestra y a una obra paupérrima. En la interpretación hay procesos de comprensión de un texto.

1.      La lectura pura del texto original sin inferir personalmente en esa lectura, es decir que necesitamos estar nulos de pensamiento, recuerdos, conocimientos históricos.
2.      La comprensión sonora y psicoacústica de ella. La discriminación de los vectores que la hacen atractivamente lógica, el ¿Por qué? De tal secuencia y no otra, es decir la comprensión por eliminación de posibilidades.
3.      La interpretación relacional de los fenómenos sonoros, este proceso es el que une finalmente a toda la obra, es una sola obra en nuestra conciencia.
El interprete es un condicionante para la música, por ende si la música es una obra maestra no necesita de nuestra imposición, es una pintura que no necesita más colores ni menos, la obra musical es la unificación de las relaciones sonoras que no necesitan ayuda son objetivas para todos (una cuarta justa es igual para todos), ella habla por sí misma, no necesitamos que diga nada, ella lo dice.
Entonces el intérprete debe ser el que crea las condiciones físicas, espaciales, acústicas, para que ella pueda nacer, crecer y morir para finalmente darnos una lección vivencial de lo que la vida pudo ser. Simplemente darle un contexto en el presente para que sea. Si ella es obra maestra no necesita de colores, moños, adornos para que sea más o mejor, si comprendemos el concepto de música, nos daríamos cuenta que nosotros somos un medio para ella que finalmente nos representa queramos o no, nace, vive y muere en un determinado tiempo.
La obviedad es una naturalización de lo que para nosotros es natural, es una emancipación de condiciones culturales, es decir la transformación que hacemos de lo natural para comprenderlo en común con otros, lo llamamos obvio. El sentido común en música no es la obviedad de un factor sonoro, esta obviedad se construye en base a la obra como obra única. La obviedad también es mal usada como sentido de orquestación, ejemplo: que el oboe en los agudos sea piano y en los graves fuerte, esta es una naturalización de las cuales no son verdades cuando detrás de cada instrumento hay un ser humano distinto a otros que lo hace sonar, el instrumento no es un condicionante para romper con las barreras físicas del instrumento,  hay una verdad y es que los oboístas deben luchar para ir en contra de la tendencia natural otorgándole un valor mucho más alto que por ejemplo el de las flautas, una escala ascendente de un oboe es más dramática que la de una flauta, ¿porque?, porque la flauta naturalmente “obvia” frasea y se direcciona hacia los agudos, se abre, se expande, en cambio el oboísta debe ir en contra de su instrumento físico para frasear lo mas naturalmente, siendo esto lo que al oboe le da una frase tan particular, dramático, único, cuando el oboe logra parecerse a la flauta es cuando más nos atrae a él.
El clarinete es el de los más dóciles y moldeables de todos los de vientos, tiene una posibilidad de fraseo muy amplia que la flauta y el oboe no las tienen. El clarinete puede abrir o cerrar la frase en una escala ascendente, es el instrumento que más se parece a la voz humana, es este parentesco el que nos atrae hacia él, un clarinete bien fraseado puede llegar a hablar. ¿Pero qué es lo que hace que el clarinete o cualquier instrumento de viento no posea la dicotomía humana del habla?.
Hace aquí su aparición el instrumento con dicha dicotomía, esa dualidad que tiene el humano para expresarse.
Los instrumentos de cuerdas, no por ser de cuerdas sino por las posibilidades que les otorga el arco, es decir las dos direcciones del arco. Es el único instrumento que tiene las posibilidades de sonar en dos direcciones, no son iguales, una es de inspiración, es decir el pujar y la expiración, el tirar. Esta dicotomía da un alto grado de maleabilidad en el devenir sonoro.
Encontramos otra verdad y es que todos los instrumentos de la orquesta se asimilan a la voz humana, por esto es que los instrumentos como el piano o de percusión pueden o no estar en ella, estos instrumentos, el piano no pueden mimetizarse con ningún otro es así que solo pueden demostrar su cualidad como solista, es decir contrastando, separando los timbres en dos unidades distintas (orquesta – piano). El caso de la percusión no es limitada pero si desconocida hasta hoy por los compositores de orquesta. La única manera en que  la percusión muestre su cualidad es estando entre instrumentos de percusión, en una orquesta la percusión cumple un rol impulsivo, de pujanza rítmica, pero no es el único parámetro que tiene, tiene su riqueza pero en concierto no es comprendida por su alejamiento a la voz humana, en conciertos para instrumentos de percusión y orquesta se ve un desarrollo técnico del mismo.
Todos los instrumentos nacieron en momentos distintos, pero por la misma necesidades, es curioso la necesaria aparición del clarinete como el ultimo que se sumo a la orquesta clásica, hubo una necesidad que necesitó darse en su tiempo y que hoy sin él habría un vacio muy grande. El saxofón es una transformación del clarinete, es un instrumento de madera por su lengüeta.
Existe obras que se construyen solas en nuestras conciencias, y otras que no, las que necesitan un grado de comprensión sonora psicoacústica muy alta son las más rechazadas, como la música contemporánea. Si se trata de música no se necesita mayor estado de conciencia, sino la voluntad de creer y querer en ella, es decir que para la comprensión necesitamos estar en un cierto grado de conciencia donde nuestros sentimientos, lo externo no infieran en nuestro asombro, si sabemos que nos atrae por algo es, luego lo sabremos.





La percepción: es el primer proceso cognoscitivo que a través de los sentidos permite elaborar e interpretar la información que proviene de su entorno y de sí mismo; la razón de esta información es la que usa, la que está implícita en las energías que llegan a los sistemas sensoriales y que permiten al sujeto formar una representación de la realidad de su entorno.
El fraseo es la actitud variante de las intenciones de los sentidos en menor y mayor grado en el tiempo, él tiene parámetros que lo hacen posible para nuestra percepción, estos parámetros son la atención y la desatención, es decir, en que debe inferir o no uno como sujeto para generar tenciones y distenciones sobre el objeto, el otro.
El campo de la conciencia se estructura en figura y fondo, primer y segundo plano, tema y margen, o como quiera llamárselo. No podemos procesar toda la información que recibimos, y por ello necesitamos un filtro o canal de selección. Las cosas a las que atendemos aparecen dotadas de mayor claridad, precisión e intensidad, y el sujeto se siente concernido especialmente por ellas.
Estoy en una reunión y me llegan fragmentos de conversaciones entremezcladas. No puedo entenderlas todas al tiempo t selecciono una de ellas: la atiendo. Si esto no es atención, que me digan que puedo designar con esta palabra. Seleccionar significa elegir y elegir es cosa de la voluntad. Al parecer, al mirarla de cerca, la atención de identifica con la voluntad.
Puedo decir que la atenciones la capacidad de dirigir la corriente de mi conciencia. La fenomenología dice que “toda conciencia es conciencia de algo”; y en cada acto de conciencia atiendo al objeto que constituyo. La atención es la intencionalidad.
Para comprender mejor el término de atención lo veremos desde el punto de vista del  lenguaje que nos dice que está regida por dos grupos de verbos, de dirección opuesta. La atención se “da, preste, concede, aplica” o bien es “atraída, llamada, cautivada”.
La actitud cuidadosa, pues, es suscitada por la situación o decidida por el sujeto. Las cosas me llaman, o yo me entrego, o ambas cosas.
Es fácil ver que la lengua relaciona la atención con la afectividad. Cuando algo atrae mi atención aparece dotado de un valor, pues son sus meritos y prendas los que despiertan mi interés.
Al atender, pongo mi interés en una cosa, que por ello se vuelve interesante, o, al contrario, algo interesante atrae mi atención y me hace poner mi interés en ella. Se ve con claridad que nuestro trato con lo real es eso: trato, negocio, relación, dar y recibir. El sujeto asimila y se acomoda a la realidad. El lenguaje nos permite analizar con más precisión el toma y daca entre sujeto y objeto, el mundo de sus negocios o sus amores.
Primera actitud de atención
 El objeto atrae la atención del sujeto, es decir, su cuidado, estudio y develo en el mirar y entender y todo lo demás. El control de la acción lo ejerce el objeto, y tiene su forma más extremosa e la fascinación que se define como “atraer una cosa o una persona a alguien y retener su mirada o atención irremediablemente”. En la fascinación no hay más que un objeto gigante en un mundo desierto, escribió Sartre. Sería más exacto decir que un valor gigante se destaca con relieve absoluto sobre un fondo inerte. No estamos hablando tanto de información como de fuerzas.
En castellano hay un rico léxico para la atención irremediablemente atraída. Palabras que son la declaración de victoria del objeto: cautivar, embelesar, hechizar, embobar, magnetizar, asombrar, admirar, encandilar, maravillar. Todas ellas designan una mirada seducida, en la que el ver y el sentir resultan indiscernibles.
Segunda actitud de atención
 El control de la acción ha cambiado de sede y ahora reside en el sujeto. Es él quien pone, da, presta, concede el mirar cuidadoso y aplicado. En este grupo léxico hay que incluir modismos que expresan una aplicación intensa de los sentidos: clavar los ojos, poner los cinco sentidos, no quitar el ojo, o andar con cien ojos. En el campo semántico de la atención soplan vientos cruzados. Ya no es el objeto quien despierta el interés, sino el sujeto quien lo confiere. Le dedica todo su cuidado, sus “atenciones”, dice un plural maravilloso.

Hay una tercera actitud de atención. El sujeto capitula ante el objeto. Se trata de una fascinación elegida. Es lo que indica una frase esplendida: “Hay que estar en lo que se hace”. Es cierto, puedo no estar en lo que estoy haciendo porque, mi cuidado puede estar en otra parte. Estar en el objeto es atender. Cuando Husserl dice que la atención “el Yo vive en lo que ejecuta” no está siendo más profundo que la lengua castellana. Al interesarse, el sujeto está entre las cosas que atraen su atención. Esta en lo que celebra. Se “concentra” en el objeto, unificándose de manera tan estrecha que parece perderse en él.
La atención es una función afectiva, que la inteligencia ha desgajado de la afectividad para hacerla libre. Ni la inteligencia ni la libertad ni la atención se adquieren de una vez. El niño tiene que aprender a tratar con sus deseos, sentimientos y ocurrencias, para poder negociar con ellos su libertad. Toda su vida mental está sufriendo una transfiguración, y por esto los años infantiles son tan agitados y trascendentales.
Con la libertad la vida se hace más complicada, porque muchas solicitaciones reclaman nuestra atención. Nos parece que el animal vive un único argumento, mientras que el hombre alberga en si una proliferación de historias y disputas. La conciencia es polifónica y el Yo ejecutivo hace lo que puede para guiar la atención. El sujeto pleita consigo mismo.
Los dos tipos de atención que he descrito se corresponden con lo que tradicionalmente de ha llamado atención voluntaria e involuntaria. Antiguamente la voluntad era, sobre todo, un acto de tenacidad.
¿Qué hace la conciencia cuando no atiende? Lo que llamamos distracción suele ser la atención a una cosa distinta de la que nos proponíamos atender. Parece que siempre atendemos a alguna cosa, si no estamos inconscientes.
Freud sostuvo que el psicoanalista no debía hacer esfuerzo alguno para concentrar su atención en una cosa concreta, para no dejarse llevar de estados de ánimo o de actitudes que podían ocultar parte de la realidad. Aconsejaba mantener una atención tranquila, flotante o errática. Muchos creadores piensan que es preciso abandonar el pensamiento controlado par ano estorbar la labor de los poderes subconscientes. Los compositores hablan con frecuencia de un estado de atención flotante. Tanto Mozart como Brahms afirmaron que habían realizado sus mejores obras en estados parecidos al suelo, o que las ideas las habían llegado como suelos vividos. Se César Frank se dice que vagabundeaba en estado de trance mientras concebía sus ideas. Relacionando la genialidad y la atención. Es su genio lo que les hace ser atentos, no su atención o que les hace ser genios. Si se puede atender a un objeto durante mucho tiempo es porque ante sus fértiles mentes cualquier asunto resulta sugerente. Los temas se ramifican sin parar, y no hay nada aburrido ni monótono en el transcurso temporal de creación, el fraseo mismo de la creación es modificada por el artista para plasmarlo en su obra.
El objeto es el punto de apoyo de innumerables planes y esquemas. Sometido a esta iluminación cambiante en el tiempo, aparece dotado de una riqueza inagotable.
La persona que se enfrenta a una tarea rutinaria se ve arrastrara a ejecutarla mecánicamente, o como lo llamaremos en fenomenología, “uniformemente”, lo que le permite dedicar el primer plano de su conciencia a otra cosa. Solo se puede realizar atentamente una rutina mediante un entrenamiento sistemático. Las técnicas de yoga, que se concentra en realizar atentamente un acto tan automático como la respiración, pretenden conseguir esta habilidad. Sin embargo, dan por resuelto el principal problema, en vez de resolverlo. Nadie se somete a un entrenamiento si no tiene motivos para ello, por lo que el problema de la atención vuelve a referirse a la motivación y a la gestión de nuestra energía.
Solo hay dos modos de negociar la atención. Introducirla dentro de un círculo de actividad motivada, o introducirla dentro del círculo de las actividades complicadas, que no se pueden hacer automáticamente. Cada una de estas soluciones merece ser contemplada con detenimiento.
Las fuentes de nuestra acción son misteriosas. Antes o después nos vemos obligados a manejar conceptos borrosos como el de “vitalidad”, “animo”, o cosas semejantes. Nos referimos con ellos a una última fuente de energía, de la que sabemos muy poco, y que resulta cegada en casos de graves depresiones, por ejemplo. Privada de esa energía necesaria, la inteligencia permanece inerte, sin poder alterar la situación. De ahí que, en las grandes depresiones, sea tan descabellado querer razonar con el enfermo, incapaz de atender a razones. Fuera de estos casos, la inteligencia conserva algunos de sus poderes, entre ellos su capacidad retorica.
La retorica es la capacidad de movilizar sentimientos mediante la palabra. Todos respondemos a la retorica ajena y, con menos docilidad, a la retorica propia. Sin embargo, el Yo ejecutivo puede a veces manejar con habilidad suficiente su elocuencia, y cabe la posibilidad de que, convertidos en agitadores y auditorios al mismo tiempo, profiramos un discurso animoso o, por lo menos, acallemos la lúgubre salmodia del desanimo.
Hablando de la subjetividad podría decirse que es la facultad del Ser en su más pura existencia, donde la acumulación de emociones son desencadenadas por un factor externo u objeto, va acompañada del gusto y la exclusividad, es la propiedad de las percepciones, argumentos y lenguaje basada en el punto de vista del sujeto, y por tanto influida por los intereses y deseos particulares del mismo. Su antagonismo es la objetividad, que los basa en un punto de vista intersubjetivo, no prejuiciado, verificable por diferentes sujetos.



Atención – Desatención - Tensión - Distención
Estos términos son vistos por el sujeto, es decir el Yo que ejecuta una acción que capta los fenómenos en relación a su mundo natural, a un contexto único en su tiempo y espacio, en el caso que sea un objeto el que realice los  fenómenos, es distinto, influye en el grado de inferencia que se aplica el otro para comprender sus propios fenómenos que se refleja en su acción.

(Soy yo el que recibe la información para convertirlos en fenómenos)
La atención: es la direccionalidad necesaria de la conciencia para la absorción de un objeto externo a percibir para decodificarlo en procesos de información, datos. Es el primer paso que tomamos para hacer propio algo externo, tomarlo nuestro para luego analizarlo. Es tener en cuenta y consideración de ello. Esta atención es una cualidad pura de la percepción enfocada hacia un punto especifico, actuando como un filtro de lo exterior a ese objeto percibido, a este objeto único percibido en un contexto único, esta depuración la llamaremos reducción fenomenológica, fuera de si nos interesa o no, nuestro juicio y prejuicio, esta relación objeto – conciencia por medio de datos lo llamaremos fenómeno, es decir, que no hay fenómeno sin objeto y conciencia. Esta direccionalidad hacia el objeto es una elección obligada que nos estimula a dicho objeto, dándole prioridad gracias a la concentración de la actividad psíquica, para luego racionalizarla o convertirla en parámetros puramente objetivos para su comprensión más cabal.
La atención es un mecanismo que controla los procesos cognitivos del aprendizaje por exclusión de lo que no es aceptado por nuestro placer subjetivo, es decir que no se atiende lo desinteresado, también es un aprendizaje por condicionamiento del razonamiento complejo.
La atención es una actitud predispuesta del ser humano que se nutre del grado de percepción del fenómeno, si un fenómeno es muy complejo de percibir, esta atención decrece, se fragmenta o se rompe por completo.
La desatención: es la actitud involuntaria en un bajo grado de concentración por el nivel alto de previsibilidad, sea juicio o prejuicio del fenómeno para la conciencia, por más que queramos atender sobre lo predecible hacia algo la desatención es involuntaria e inmanejable si el fenómeno no se transforma o modifica en su transcurso en el tiempo, es la perdida proyectual perceptual de un objeto por causa del exceso de voluntad que implica para uno mismo mantener la atención por el grado de repetición o reiteración de lo mismo que posee, es decir por la falta de contrastes en menor o mayor medida. Cuanto más esfuerzo requiera para la conciencia una comprensión de los fenómenos más se dejara llevar por la voluntad de incomprensión por la cantidad de esfuerzo que requiere su comprensión de datos.
La desatención es la atención al aburrimiento inconsciente, monótono esperado, sabremos que desatenderemos algo por lo aburrido que será, por lo predecible que es.

(Soy yo el que genera la información para que el otro reciba fenómenos en sí)
La tensión: es la manifestación de algo fuera de su mundo natural, es la aparición del objeto perceptible fuera de su rango común de percepción, fuera del mundo en que nació. Esta tensión tiene tres parámetros de cercanía en su mundo natural, el mundo extrovertido, hacia el exterior, hacia la lejanía, hacia el cielo; el mundo introvertido, hacia el interior del ser, hacia la cercanía mas física del ser; y el movimiento en el tiempo, el transcurso temporal. Los tres parámetros de la tensión se avivara o apaciguara la atención de la percepción humana dependiendo si el fenómeno se nutre de si mismo rompiendo su sistema natural para atraer nuestra atención, por ende la conciencia será dirigida hacia más atención o desatención por medio de la tensión o la relajación.
Al mundo natural donde los fenómenos se nos presentan para la percepción la llamaremos sistema referencial, es decir no solo el contexto de locación, sino donde está destinado a ser ese fenómeno con regularidad común a todo fenómeno, en que rango de vida temporal está condenada convivir; por ejemplo, el sistema referencial del habla humana es ni fuerte ni suave, es término medio, por ende si escuchamos hablar a alguien fuera de este sistema de referencia nos llamara la atención, generando una tensión en nosotros.
Una manera de generar desatención de un fenómeno dentro del sistema de referencia es dejarlo que sea y que se manifieste hasta el momento en que la conciencia lo tome como predecible y comience a aburrirnos, comience a ser desatendido. Este proceso de uniformidad siempre igual se destruirá en sí mismo, morirá en vida.
Para dar tensión en mínimo grado a algo dentro del sistema de referenciahay que llevarlo hacia algún extremo del mundo natural sin sacarlo de su lugar.
La relajación: es la vuelta del fenómeno a su estado natural o a su estado inicial, la relajación es el movimiento de un estado lejano a su sistema de referencia, al regreso de su momento, de su aparición o de su nacimiento.
Los parámetros del fraseo en primer medida son, el registro o alturas sonoras, el ritmo o ataque de fenómenos consecutivos en relación con sus mínimas pausas de silencios entre fenómenos, y el matiz o volumen con lo que se expresa, sea fuerte o suave.
La conciencia se nutrirá de los fenómenos por un periodo de tiempo alto si los niveles de movimiento (atención-desatención) están equilibrados para no fragmentar la percepción, la conciencia será tomada de la mano por las tensiones y relajaciones de los fenómenos para viajar por el camino de las emociones.
Los parámetros de inferencia para generar en el otro son distintos. Si yo necesito realizar un fraseo infiero en el fenómeno que genero, en cambio el que escucha relaciona tensiones y distenciones para alimentar el discurso. El que escucha involuntariamente atiende o desatiende, en esto influye el fraseo que percibe, puedo dar desatención a algo mientras le doy mucha atención consciente para lograr este cometido, sabiendo cómo será el impacto de la conciencia del otro, puede suceder lo contrario que por mi desatención suenen fraseos muy indeseados y muy tensionantes, estos tipos de fraseos lo llamaremos no estructurado, porque son objetos particionados uniformemente igual en sus datos, para la conciencia no hay dos momentos iguales en el tiempo ni en la vida de un discurso.
Esta herramienta es muy importante para comprender su aceptación en el sujeto que nos escucha, es una manera de ir llevándolo por el camino que queramos para poder trascender el tiempo.


Sí, se puede llegar porque la atención y desatención es involuntaria, es decir que por ignorancia o intuición puedo llegar a un resultado correcto, es hacer algo sin saber lo que se hizo. Es una forma de tención no estructurada por la consciencia, es decir involuntaria a la consciencia.
La atención y desatención es un factor interno subjetivo de la percepción que se nutre por un factor externo al sujeto que son las tenciones y relajaciones (el que frasea).
El fraseo es una manera en la que se relacionan las partes más mínimas de una gran respiración o discurso temporal para dar un sentido a algo por actitud propia involuntaria (atención o desatención), se caracteriza en no lo que se dice en el caso del habla, el cómo se dice pero aun mas importante, el cuanto énfasis se utiliza para decir algo, el cuanto, es inmedible en cantidad, esta es una prueba de que el fenómeno en el transcurso temporal nunca tiene hay dos momentos iguales. Vayamos desde un punto mínimo a un punto máximo (eso lo llamamos de lo inductivo a lo deductivo), una frase está formada por sonidos, por letras, por vocales y consonantes. Auditivamente las vocales y consonantes forman palabras, las pausas o silencios también hacen al discurso de la oración. Las palabras y pausas hacen frases, entre la mayúscula de la primer palabra y el primer punto hay una frase, sumando estas frases se llega a una gran frase llamada la “unidad total” (en párrafo por no decir un libro entero).
El fraseo, es la organización relacional de los sonidos direccionalmente hacia la atención o desatención logrando la unión más cabal entre la conciencia humana y los fenómenos percibidos.
Relacionar es tomar una unidad objetual (común a todos los que perciben) y cuantificarlo con prioridades ante una unidad antepuesta, es la manera de vincular estas unidades entre sí para otorgarles valores de importancia. Este vínculo entre unidades nos da información cuantificada a la cual debemos juzgar como igual o distinto por su valor en relación a su oposición, este juicio nos da una segunda unidad mas grande, es decir unidad 1 + unidad 2 = unidad A.


La manera de lograr un fraseo y trascender el tiempo es ser consciente del tiempo y los fenómenos en su contexto, solo delimitamos el terreno del campo perceptible para mostrar un camino verdadero por medio de la intersubjetividad de los sujetos. No hay más verdad que la última verdad, la experiencia y vivencia del error y la trascendencia del tiempo por medio de la creatividad no azarosa del sujeto.
Me es muy importante aclarar que este ensayo no es una receta para aplicarla como método, no hay nada de verdad en las palabras solo en lo que de este objeto quede una esencia para cada lector en su consciencia. Me es imposible describir fundamentos importantes que subyacen sobre estos parámetros primordiales en el transcurso del tiempo, quiero decir que hay muchos aspectos que no he abordado por su gran complejidad, sea el sistema de referencia o la tendencia natural de todo fenómeno. Tal vez, sea material para otro ensayo.


[1] silenciosvacios@gmail.com
www.facebook.com/silencios.vacios

Videos en youtube





















Algunas fotos

Algunas fotos
Córdoba 2010 - Facundo Maidana